Las sociedades evolucionan a lo largo de los años y los pequeños cambios diarios devienen en grandes transformaciones generacionales. Evolución no implica, necesariamente, progreso o mejora. A veces esos cambios nos llevan a una involución. La caricatura de abajo dice mucho de la sociedad actual que hemos creado y, por ende, de nosotros. La pregunta que queda por plantear es si hemos progresado o retrocedido.
Opinions lliures, però respectuoses, sobre temes d'educació, política i de caire social.
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dimecres, 23 de març del 2011
diumenge, 25 de gener del 2009
Reflejos no inventados de la realidad
En el devenir del día a día de la actividad docente se producen multitud de situaciones curiosas que acaban en el olvido de nuestras memorias. A continuación se exponen cuatro de estas situaciones no inventadas.
.- Reflejo no inventado número 1: Son las nueve y cuarto de la mañana. El horario de clases es de ocho y media a dos menos cuarto. Ante la ausencia en la primera hora de la mañana de una alumna de 17 años se llama, por teléfono, a casa de ésta desde la secretaría del centro escolar.
- Buenos días, ¿es la madre de Fulanita?
- Síííí - responde con media voz la madre al otro lado del teléfono.
- Buenos días, la llamo porque su hija no ha asistido a clase esta mañana. ¿Está enferma?
- No, es que no me ha sonado el despertador esta mañana y no nos hemos despertado a la hora.
- Bueno, no se preocupe – dice la secretaria del centro – a todos nos puede pasar que no nos suene el despertador. Así, su hija vendrá ahora ¿no?
- No, pues no vale la pena ya por lo que queda de mañana.
- ¡Mujer!, hasta las dos menos cuarto todavía queda mucho. Es mejor que venga – replica la secretaria.
- No sé, no sé. ¿Sabe qué?, despertaré a mi hija y que ella decida. Gracias por llamar. Adiós.
- Adiós.
Y, efectivamente, la hija decidió seguir durmiendo.
.- Reflejo no inventado número 2: Silencio absoluto en la clase. El profesor ha considerado dejar la hora de su materia para que los alumnos, de 16 años, pongan al día sus apuntes y repasen la materia. La única condición impuesta por el profesor es que no se puede hablar y que cada uno, de forma individual, haga las tareas propuestas.
Silencio absoluto. Pasan más de treinta minutos y todos los alumnos están en silencio y trabajando. De pronto, y casi gritando, un alumno pregunta:
- Profe, ¿qué hora es?
- Menganito, ahora no es el momento adecuado para esa pregunta – responde sin inmutarse el profesor.
- Pero, profe ¿qué hora es? – continúa casi chillando el alumno.
- Menganito, te repito que ahora no es el momento adecuado para esa pregunta. ¡Calla!. – responde de nuevo sin inmutarse el profesor.
- Yo sólo quiero saber la hora, ¿por qué me tengo que callar?
- Porque no es el momento adecuado – replica secamente el profesor.
- Pero, ¿qué hora es? - insiste levantando más la voz el alumno.
- Menganito, sal un momento de la clase – ordena irritado el profesor.
- Esto es una injusticia. Yo sólo quiero saber qué hora es. No hay derecho, tú me tienes manía – insiste el alumno.
- Sal de la clase – reitera, ya enfadado, el profesor.
El alumno se levanta y sale de la clase con el convencimiento de no haber hecho nada incorrecto.
.- Reflejo no inventado número 3: Iniciado ya el segundo trimestre escolar Zutanita, de 16 años, ha faltado a primera hora de la mañana. Desde la secretaría del centro se llama a casa de la alumna y hablan con la madre.
- Buenos días, su hija esta mañana no ha venido a clase. ¿Está enferma?
- No. Mi hija irá al colegio de 9 a 12 de la mañana cada día.
- ¿Cómo?
- Que mi hija a partir de hoy irá de 9 a 12.
- Pero, oiga señora que el horario de su hija es de 8 de la mañana a las dos de la tarde.
- Sí, bueno, pero ahora hará éste pues me tiene que ayudar en casa.
- Pero esto no puede ser – intenta argumentar la secretaria - ¿no se da cuenta que su hija perderá muchas horas de clase?
- Es que la necesito en casa – replica la madre colgando el teléfono.
.- Reflejo no inventado número 4: Faltan diez minutos para que se acabe la clase y el profesor empieza a recoger los trabajos que ya están impresos y terminados. Merenganita, de 17 años, coge la hoja que acaba de imprimir la impresora y se la entrega al profesor que comienza a leerla rápidamente.
- Repasa la ortografía. Todavía tienes tiempo – le indica el profesor.
Tres minutos más tarde Merenganita le vuelve a entregar la misma hoja al profesor.
- Te he dicho que lo revises que hay muchas faltas de ortografía – le vuelve a decir el profesor.
- Pero, ¿está bien o no? – pregunta la alumna.
- Lo que explicas está bastante bien pero hay muchas faltas de ortografía. Repásalo y me lo entregas – dice el profesor.
- Pero, ¿lo voy a tener que repetir sólo porque tiene faltas? Pues si las respuestas están bien quiere decir que el trabajo está bien.
- El trabajo no está bien porque tiene faltas – insiste el profesor.
- Pues yo no lo repito. Sólo porque tiene faltas quiere que lo repita – se queja Merenganita.
- Revísalo – ordena, enfadado, el profesor.
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dimecres, 17 de desembre del 2008
Final de trimestre
Estamos a final de trimestre y a algunos alumnos parece que se les están haciendo eternos los últimos días. Hablo, en concreto, de adolescentes cargados de excusas mil que gozan de las justificaciones pertinentes por parte de sus respectivos padres. Sería incorrecto decir que sorprende esta situación que se repite un trimestre tras otro, pero lo cierto es que los finales de trimestre registran un aumento considerable de faltas de asistencia y de puntualidad en nuestras aulas.
Los controles de puntualidad de los centros docentes pueden dar fe de la cantidad de alumnos que tienen como despertador principal su llamada telefónica. Así cuando desde el centro docente se llama a casa del alumno no es extraño sentir una media voz, que dice “digaaaaa”, como prueba irrefutable de que el alumno acaba de ser arrancado del sueño de Morfeo. A partir de aquí, todas la excusas que se quieran por inimaginables que parezcan como llegar a media mañana “porque se ha ido la luz en mi casa esta noche y hasta que no ha vuelto no me he podido secar el pelo”, o el alumno que aparece por la tarde porque por la mañana ha tenido que ir al médico de cabecera ¡a las 9 de la mañana! y claro no iba a llegar al centro una vez empezadas las clases. Seguro que se podría escribir un libro sólo con las justificaciones de nuestros alumnos …… y de sus padres.
A algunos alumnos les cuesta entender que el hecho de traer una nota escrita firmada por sus padres no justifica ni las faltas de puntualidad ni las de asistencia. Bien, a algunos alumnos y también a algunos padres que creen, erróneamente, que una nota escrita por ellos justifica una actuación poco responsable de sus hijos. A algunos padres les preocupa más salvar las apariencias de las actuaciones de sus hijos que contribuir, conjuntamente con el centro docente, a hacerlos más responsables y conscientes de sus actos. No deberían extrañarnos estos comportamientos en un país donde la poca puntualidad y la baja productividad son unos de los índices que nos diferencian de los países de nuestro entorno. Falta de compromiso que más tarde reproducirán en sus puestos de trabajo, en sus relaciones sociales y familiares.
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dimecres, 8 d’octubre del 2008
La política de les paraules
Diuen que són dies de neguits per un futur gens clar. Molts de cop i volta s’han llevat del seu llit amb el país en crisi i a punt d’entrar en recessió econòmica. Desconcerta molt anar-te’n a dormir en el paradís i despertar-te en la crua realitat. Els polítics governants ens deien, fins fa poc, que tot anava bé, que no hi havia cap motiu de preocupació i que no calia preveure res d’extraordinari per fer front al futur immediat. Aquests mateixos polítics ens diuen ara, poc temps desprès d’aquelles declaracions, que el futur pinta negre, que l’atur creixerà molt, que si passa res garantiran els nostres estalvis, ...... Ens hem despertat en un dels pitjors malsons.
Malauradament estem en un país on es fa molta política de les paraules, potser és així perquè la gent té el costum de no llegir-se els programes electorals i de patir amnèsies freqüents pel que fa a les promeses polítiques. El que ens van dir ahir ho contradiran demà i si algú intenta evidenciar aquesta manca d’honestedat sempre ens despistaran amb el fet dit de “i tu més”, o bé “la culpa és de quan governàveu vosaltres”. Sempre la culpa és dels demès, nostre mai. La política de les paraules ho aguanta tot i ho capgira de tal forma que fa que aconsegueixin els seus objectius sense posar-se vermells.
El problema de tot això és l’exemple que transmetem als nostres joves: fins fa dos dies els hi dèiem que s’havien de formar pel seu futur immediat i, de sobte, els hi diem que no tenen futur. El mateix ministre, en qüestió de pocs dies, ens ha dit el contrari sobre la mateixa situació econòmica, així doncs, ens ha d’estranyar la poca confiança del nostre jovent en les recomanacions que els hi fem els adults sobre el que els hi depara el futur?. Els senyors Zapatero, Solbes i Corbacho que, en principi, pels nostres alumnes-fills estan en un estatus social superior al nostre com a docents i pares ens estan dinamitant la credibilitat que com a adults tenim per als nostres joves.
Tant se val la veritat, el que volen és mantenir les quotes de poder i que els altres partits no avancin electoralment. L’objectiu és clar i cal aconseguir-lo al preu que sigui. Poc importen les incoherències, les mentides, les manipulacions, les falses acusacions, tot si val. I amb aquesta forma d’actuar treuen la lluentor de l’exemple que tot adult hauria de ser pels joves. Però tant els hi fa això, és més, estan convençuts que si cal mentir és bo mentir doncs aquest país en mans de l’oposició s’enfonsaria i encara la situació seria pitjor. El vell lema de la justificació dels mitjans per tal d’aconseguir l’objectiu. I desprès ens queixem de la manca de valors en la nostra societat!
diumenge, 29 de juny del 2008
Vacaciones escolares
Y como cada año ya han llegado, ya están aquí. Son las vacaciones escolares de verano que nos traen, por enésima vez, las quejas de un sector de padres que consideran que son extensas e injustificadas. Incluso algunos culpan del tema a la Iglesia por aquello de las interrupciones escolares en navidad, Semana Santa y el verano. Pero, la verdad, es que hacemos, aproximadamente, las mismas vacaciones que hacen otros países pero resulta que nosotros las tenemos más concentradas mientras otros las hacen más repartidas durante el curso. Si aquí tuviéramos un calendario más laico, como en Francia por ejemplo, trabajaríamos seis semanas y libraríamos una más un mes de vacaciones en verano. No hay ningún sistema escolar que satisfaga a todos a la vez.
A muchos habría que decirles que en nuestros centros no podríamos impartir clase en julio y agosto, puesto que las aulas están sin acondicionar. Les podríamos recordar también que muchos alumnos durante el curso llegan a estar fuera de casa unas once horas diarias, más que una jornada laboral. Que las vacaciones escolares antes no eran un problema pero desde que la mujer se incorporó masivamente al mundo laboral, los abuelos ya no residen todos en casa y que cada vez más los adultos dedicamos más tiempo a la jornada laboral ya no sabemos qué hacer con los hijos. Muchas cosas se están haciendo mal para que la compañía de nuestros hijos sea un estorbo.
Ahora que somos adultos ya no nos acordamos con qué ganas deseábamos las vacaciones y lo bien que nos iban para desconectar y hacer otras cosas que no fuera la rutina diaria. Pero, ahora que somos padres, pedimos que no haya vacaciones pues no nos cuadra bien en nuestra organización personal diaria. La pregunta sería, si tanto os molestan los hijos en casa, ¿por qué los tuvísteis?. ¿Para tenerlos fuera de casa todo el día durante todo el año?. Habría que recordar que los hijos no son de los profesores, son de los padres.
¿Qué las vacaciones de los escolares son demasiado largas?, desde hace muchas décadas así es. Quizás, solamente quizás, el principal problema sean los horarios laborales absolutamente aberrantes que gozamos en este país pero no por ello los escolares tienen que pagarlo. Y como siempre en esta sociedad nuestra es más fácil meterse con la escuela, con los profesores, que no con las empresas y los empresarios. Como las empresas aún no se han puesto las pilas al respecto cada vez que hablamos de conciliación de horarios atacamos por el eslabón más débil y acabamos incrementando el número de horas de permanencia escolar, en cualquiera de sus variantes, de nuestros hijos.
Todos los años la misma queja en las mismas fechas, ¿se imagina a su media naranja pidiendo a su jefe, sí al de usted, que le quite días de vacaciones porque molesta en casa?. No es cuestión de castigar al niño.
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