El actual entrenador del Real Madrid, José Mourinho, es un técnico soberbio del futbol actual. Y no porque lo digan los demás sino porque él mismo se considera "un entrenador con muchísima autoestima, muchísima autoconfianza". Lo que de entrada no es nada malo, por cierto. Nadie le puede negar que en el aspecto técnico es un soberbio entrenador y que su trayectoria se mide por victorias y títulos. En este sentido la acepción de soberbio le viene que ni al pelo, porque los sinónimos que se derivan de esta palabra son, entre otros, los siguientes: excelso, magno, magnífico, ejemplar, extraordinario, genial, imponente, importante, magistral, perfecto, superior, estupendo, fantástico, fenomenal y maravilloso. Porque pocos no estarán de acuerdo en decir de él que es un entrenador grandioso y magnífico.
Ahora bien José Mourinho también es un personaje soberbio. Igual que antes, hay que decir que la acepción de soberbio le viene que ni al pelo, porque los otros sinónimos que se derivan de esta palabra son, entre otros, los siguientes: valentón, vanidoso, vano, altanero, altivo, arrogante, engreído, jactancioso, orgulloso, petulante, presumido, presuntuoso y desdeñoso. Es decir, una persona que tiene soberbia o se deja llevar de ella. De lo cual no se esconde, pues hace muy poco ha declarado que: “Gracias a Dios, me falta modestia” y que su defecto es "no ser hipócrita, no ser diplomático, no ser pelota".
La lástima de todo esto es que José Mourinho es un ídolo para millones de niños en el mundo y sus dos acepciones de soberbio van íntimamente ligadas la una con la otra y el mensaje que transmite no es nada positivo, pues es un provocador nato para el cual el fin justifica los medios que utiliza. Desde el punto de vista educativo se puede afirmar que Mourinho no es un buen ejemplo a seguir.